Una relajación profunda es la sensación que más destacan las personas que se animan a disfrutar del masaje lomi-lomi, una de las técnicas de moda en los centros de masaje que cada día gana más adeptos por sus propiedades tranquilizantes, pero también por estar indicado para prevenir y tratar numerosos problemas. Un sabio trabajo global en el cuerpo, gracias a una mezcla estudiada de movimientos profundos y prensiones rítmicas y fluidas a través de los dedos, las manos, los antebrazos y los codos del profesional, siguiendo técnicas ancestrales hawaianas.

Sin embargo, este tipo de masaje también tiene un fuerte componente relajante, que se consigue mediante la antigua filosofía huna. Sus defensores aseguran que es posible conectar la energía interna con la universal, logrando así una conexión entre cuerpo, naturaleza y universo. Y es que el masaje lomi-lomi se ve desde un prisma holístico, puesto que entiende el cuerpo, no como la suma de las partes, sino como un todo global en el que hay que encontrar el equilibrio óptimo entro lo físico, lo psicológico y lo espiritual. Es decir, si por ejemplo se tiene un problema de sobrecarga muscular por estrés, esto afectará inmediatamente al aspecto psicológico y al flujo de energía.

Para encontrar el ansiado equilibrio, por tanto, no sólo hay que trabajar la musculatura mediante el masaje, sino que se debe proporcionar el ambiente adecuado y conseguir que fluya la circulación energética, que será lo que finalmente provoque una sensación de balance en el cuerpo.

El trabajo que se hace con el lomi-lomi es global. Se trabajan a la vez varias partes del cuerpo, para que el cerebro no sea capaz de concentrarse en todas ellas y acabe por desconectar para producir una relajación y sensaciones indescriptibles.