El masaje Kobido se denomina también Lifting Facial Natural, ya que consigue efectos similares al lifting, pero de forma natural y manual. Esta técnica ayuda a eliminar toxinas del rostro, oxigenar y reparar los tejidos faciales.

Este masaje facial Japonés fortalece y tonifica la musculatura facial ayudando a prevenir la flacidez y las arrugas. Tiene efecto radiante, al aumentar el riego sanguíneo de la piel, favoreciendo la eliminación de células muertas, aumentando la luminosidad, dando un aspecto saludable.

También incrementa el aporte de nutrientes, reduciendo y ralentizando los signos propios del envejecimiento, además de estimular la producción de colágeno y elastina.

Incrementa la temperatura cutánea facilitando la liberación de toxinas, activando el sistema linfático, lo que le permite transportar y eliminar más eficientemente las bacterias y las toxinas de las células de la piel, aumentando la capacidad de la piel para mantenerse en un estado óptimo de hidratación. Esta técnica ayuda a descargar la tensión del tejido muscular, permitiendo una buena irrigación sanguínea por toda la superficie del rostro, aportando oxígeno y nutrientes, a la vez que nos relajamos.

Origen del masaje Kobido

El Kobido se encuentra dentro de la medicina natural china, cuyos orígenes se remontan a los tiempos del Emperador Huan-Di (2698 al 2598 a. C.). Al emperador Huan-Di, se le atribuye la invención de los principios de la medicina tradicional china, el Neijing o Canon médico del Emperador Amarillo, que según la leyenda fue compuesto en colaboración con su médico Qi-Bo.

En sus orígenes el AN-MO (significa frotar y empujar en chino) tiene por objetivo el mantenimiento o restablecimiento de la salud, preservando constante y en equilibrio el flujo de energía vital (Qi) por todo el cuerpo a través de sus meridianos, que son como ríos que recorren el cuerpo transportando el flujo de energía vital. Es el equilibrio de dicho flujo el que evitará la aparición de la enfermedad y su restablecimiento ayudará al cuerpo potenciando su sistema inmunológico.

Hacia el año 1300 d. C. los conocimientos de la medicina China llegaron a Japón. El AN-MA, en japonés, se mantuvo fiel al objetivo de mantener el flujo de Qi para estimular la capacidad curativa del cuerpo. A través de los años el AN-MA fue especializándose y adquiriendo características propias y distintas de las del original AN-MO.

Un tratamiento de reyes y emperadores. En el año 1472, la Emperatriz de Japón, al solicitar sus tratamientos de belleza requirió específicamente el masaje Kobido, convirtiéndose en un tratamiento exclusivo de la familia imperial, por lo que el Kobido es un masaje que pocos ciudadanos de Japón conocen y aún menos han experimentado. Según la tradición japonesa, la belleza es un reflejo del equilibrio entre mente, cuerpo y espíritu, y este se refleja en el rostro. Desde siempre el aspecto externo y la belleza se han valorado en todas las culturas asiáticas.

Basado en técnicas ancestrales, el Lifting Facial Japonés tiene una larga historia, lo que ha hecho que se haya ido perfeccionando con el tiempo y que sea refinado y eficaz. Dentro de los tratamientos de masaje, esta técnica combina un protocolo facial estético con un masaje de reflexología facial y la liberación de la fascia, que han sido desarrollados y modificados durante los últimos quinientos años. Es un masaje manual muy específico, que trabaja la musculatura profunda.

El conocimiento de este masaje facial solo se trasmitía del maestro al alumno. El maestro Ito, que fue durante 50 años el Gran Maestro del Linaje Kobido, designó a Shogo Mochizuki como sucesor. En 1984 Shogo Mochizuki se traslada a Estados Unidos donde comienza a enseñar y difundir este arte.

El Kobido es adecuado para todo tipo de personas, hombres y mujeres que tengan cualquier afección en la piel, aunque sus beneficios no son solo cosméticos. Sus movimientos en el cuello, rostro y cuero cabelludo producen una profunda relajación y alivio de dolores y molestias, traen una gran cantidad de oxígeno a la piel, lo cual produce la eliminación de toxinas y de células muertas. Los nutrientes pueden entonces llegar libremente a las áreas donde se necesitan e incrementar la capacidad de regeneración celular. Se estimula a nivel profundo la producción de colágeno, el cual, al ir surgiendo, va eliminando a su paso arrugas y líneas de expresión.

El resultado es un rostro fresco, relajado, tonificado y elástico, características propias de la juventud. Es por esto que en Europa se le conoce como “la cirugía facial sin bisturí”, ¿te animas a disfrutarlo?

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